Un día de mucho sol, entró mi madre a despertarme cuando ya eran las 12. Mi madre quería ir y me lo suplicaba durante mucho tiempo, que un día teníamos que ir al bosque a comer en un camping. Pero la verdad es que no tenía yo muchas ganas de ir, pero para hacer feliz a mi madre y a mi padre decidí ir. Salimos hacia la una del mediodía, era un domingo de verano donde las carreteras estaban casi vacías. Al fin llegamos a las tres bien buenas, el bosque estaba vacío y solo oíamos los animales pisando los arbustos a lo lejos del bosque. Mi padre puso la directa caminando todo recto pensándose de que dios le iluminaría. Caminamos y caminamos durante horas y horas y no veíamos nada, al final cuando estaba harto de andar por andar sin rumbo ni sin alegría decidí que lo mejor seria volver. Mi madre me apoyó y empezamos a volver a paso ligero. Yo empezaba a estar incomodo porque hacia rato de que no encontrábamos donde era la salida y si es más nos estábamos alejándonos aún más. Mi padre tenía un móvil y yo el mío, mi madre era la única que no lo tenía porque se lo había dejado en el coche. Decidimos separarnos  yo iría solo y mi padre y mi madre juntos. Andaba  perdido, pero lo peor no era eso los móviles no tenían cobertura y empezaba a estar preocupado, me había perdido yo y además a mis padres. No tenía comida, ni tampoco  bebida, con ese calor no sabía cuanto tiempo podría aguantar. Seguí caminando y vi un río, un río largo, muy limpio, con muchas especies de río y con muchas piedras alrededor. Decidí pararme e ir a refrescarme un poco para después seguir con mi paseo en el bosque no muy agradable. Cundo ya llevaba media hora más de camino me encontré el collar de mi madre tirado al suelo, lo reconocía porqué tenia mi fotografía dentro de él. Seguí recto porqué eso me empezaba a sonar. Llegué donde mi padre decidió poner la directa y allí, me lo conocía como mi habitación. Al fin conseguí llegar a mi coche donde mi madre lloraba con gran fuerza mientras mi padre le abrazaba también con gran tristeza. Empecé a gritar, cuando me vieron, vinieron como lobos a abrazarme y a decirme <Como me alegro que hayas vuelto>, <nunca mas te dejaré solo>. Estábamos muy contentos, cuando estuvimos más tranquilos nos fuimos a casa y me hicieron mi cena favorita. Nunca olvidare ese día en el bosque.

 

Anonimous